Los seres humanos (por lo menos hasta el momento) han desarrollado su comunidad en el planeta Tierra, dentro del Sistema Solar. Esto significa que desde siempre, nos encontramos en un territorio en movimiento giratorio que hace que la luz vaya iluminando una zona del planeta a la vez que el resto del terreno queda a oscuras. Las plantas han organizado sus funciones mediante este movimiento, del mismo modo que los animales han establecido "turnos" donde se sucede y se detiene la caza y se alterna con el momento del descanso. Estos momentos contrarios donde uno se revela o se esconde contemplan ambos contrarios como verdaderos; o mejor dicho, no se contemplan porque no hace falta. Quiero decir con esto que se caza igual de noche que de día y que el entramado de la supervivencia es mucho más complejo que un sí/no al estilo binario.
Los humanos, como buenos animales, se comportaron del mismo modo, asignando unas actividades al día y otras a la noche, organizando el tiempo para separar estos momentos de luz y sombra a la vez que un sofisticado calendario (mayoritariamente solar, aunque también lunar, a pesar de que se haya ido abandonando prácticamente del todo a día de hoy) para organizar las estaciones del año y las cosechas (el ciclo vegetal que responde a la cercanía de la tierra con el sol). Sin embargo, como malos animales empezaron a ambellecer estos conceptos creados exclusicamente para su supervivencia y desarrollo hasta llegar al extremo del mito de la caverna platónico, que ya he mencionado antes.
Entonces, el ser humano consideró lo malo como contrario a lo bueno, y relacionó lo oscuro con lo malo y lo malo con lo oscuro para de este modo anular sus malos pensamientos, desintegrarlos, convertirlos en nada; a la par que este pensamiento se esforzaba por progresar iluminándolo todo. El concepto de progreso y el concepto de bueno coinciden en la medida que sistemáticamente erradican el concepto de malo. En el progreso, el ser humano abandona su estado primitivo o salvaje para adentrarse en un mundo más civilizado, un mundo de luz, el mundo verdadero. Por eso, todos los impulsos salvajes, tienen que ahogarse y considerarse mentira para simular su inexistencia. Otras teorías más recientes como las de Freud (que cada vez se estàn teniendo más en cuenta) opinan que ahogar estos impulsos acaba provocando una explosión en el comportamiento del individuo.
Calificar todo este proceso de bueno o malo nos sitúa según los parámetros platónicos, parámetros que con el choque de la cultura japonesa se pusieron en duda, aunque parezca que cada día el mundo esté más inundado de esta luz. Ocultad vuestros cuerpos de carne, destruïd hasta el último rincón salvaje de sombra; exterminad las plantas, domesticad al animal; desinfectad el aire, el mar; suprimid el coito, el vómito, la enfermedad, la sangre.
Reconsideren pues, qué es lo bueno y qué lo malo,
reconsideren haste el qué.
reconsideren hasta el reconsideren.

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